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Marruecos

Cuatro meses y medio en Marruecos

Nuestro gran viaje hasta ahora: pistas, montañas, desierto y la hospitalidad de un país que se descubre despacio.

2 min de lectura

Rancherita por una carretera de montaña en Marruecos, cruzándose con unos burros cargados en el arcén

Cuando cruzamos el Estrecho no sabíamos que nos quedaríamos tanto tiempo. Cuatro meses y medio después, Marruecos se había convertido en el viaje que da sentido a Rancherita: un país enorme, variado y, sobre todo, lleno de gente dispuesta a abrir su puerta.

Un país para recorrer despacio

Marruecos cambia cada pocos cientos de kilómetros. Las montañas verdes del Rif, los valles y pueblos de adobe del Alto Atlas, las gargantas y palmerales del sur, el Anti-Atlas con sus aldeas de piedra y, al final, la arena y la hamada que anuncian el Sáhara. Con tiempo, cada una de esas regiones merece semanas, no días.

Nosotros intentamos evitar las rutas más transitadas y buscar las pistas que conectan aldeas, los collados de montaña y los rincones donde dormir solos bajo las estrellas.

Las pistas

Buena parte del encanto está fuera del asfalto. Pistas de tierra, lechos de río secos, subidas de piedra suelta y tramos de arena. Algunas cosas que aprendimos:

  • Preguntar siempre en el pueblo antes de meterse en una pista: la gente sabe si la lluvia se la ha llevado.
  • Bajar presiones en la arena y volver a subirlas después. Un compresor es imprescindible.
  • No ir con prisa. Una pista de 40 kilómetros puede ser un día entero, y está bien que lo sea.
  • Llevar agua de sobra y combustible para imprevistos, sobre todo en el sur.

La gente

Lo que más recordamos no son los paisajes, sino las personas. Pastores que se acercan a ver quién ha llegado, familias que insisten en que entres a tomar té, niños curiosos alrededor de la cabina, mecánicos que te arreglan lo que haga falta con lo que tienen a mano.

En Marruecos aprendimos que el tiempo que dedicas a sentarte y hablar nunca es tiempo perdido.

Aprender algunas palabras en darija o en tamazight, saludar, pedir permiso antes de acampar cerca de una casa y aceptar el té (aunque sea el tercero del día) abre más puertas que cualquier guía.

Información práctica

Tema Detalle
Entrada En ferry desde el sur de España (Algeciras o Tarifa hacia Tánger)
Vehículo Importación temporal en la frontera; permanencia máxima de 6 meses por año
Seguro Comprobad que vuestra carta verde incluye Marruecos (MA) o contratad uno en la frontera
Moneda Dírham marroquí; en el interior, el efectivo manda
Época Otoño y primavera son ideales; el verano en el sur es muy duro

Comprobad siempre los requisitos actualizados antes de viajar: cambian con el tiempo.

En próximas entradas iremos contando el viaje por etapas: las rutas, los lugares donde dormimos y las historias de la gente que nos cruzamos.

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