Presentamos a Rancherita
Una Toyota Hilux 4×4 con una cabina de más de 20 años encima, preparada para vivir con autonomía: por qué elegimos este camper para viajar lejos del asfalto.

Rancherita no es una autocaravana al uso. Antes que nada, es nuestro hogar y nuestra fiel compañera de viaje.
Desde el punto de vista técnico, es una Toyota Hilux de doble tracción, con bloqueo de diferencial y marcha reductora, que nos han sacado de más de un apuro. Lleva suspensión elevada y un compresor con el que, en cualquier lugar —y sobre todo después de circular por arena—, podemos devolver a los neumáticos traseros los 5,5 bar que necesitan.
La cabina, de más de 20 años y cargada en la plataforma trasera, ha sido adaptada para viajar con autonomía y de forma autosuficiente. Dos placas solares y una batería de litio nos dan la electricidad que necesitamos: luz, carga por USB para todos los aparatos electrónicos y, sobre todo, una nevera que funciona sin problemas incluso con temperaturas extremas. El WC seco, además de ahorrarnos agua, es una opción mucho más ecológica que el químico.
La calefacción diésel apenas la usamos, porque siempre intentamos dormir orientados para que sea el sol quien caliente la cabina por la mañana. Pero cuando no queda otra, como en el Atlas o en el desierto, donde los amaneceres pueden ser tremendamente fríos, nos permite ahorrar gas, que, con tantos sistemas distintos según el país, puede llegar a ser un problema.
Por qué una pick-up con cabina
Para poder seguir cuando se acaba el asfalto, pero también para salir de un apuro cuando ya no es posible dar marcha atrás. La Hilux nos da lo que buscábamos:
- Tracción 4×4 y reductora, para las subidas rotas y los tramos de arena.
- Altura libre al suelo.
- Mecánica conocida en medio mundo: en Marruecos o en Albania, cualquier taller de pueblo ha visto una Hilux. Aunque, siendo sinceros, al ser un modelo nuevo, esto no siempre ha jugado a nuestro favor.
- Un tamaño contenido, que cabe por calles de aldea y por caminos entre muros de piedra.
Por qué esta cabina
La cabina es desmontable, así que la pick-up sigue siendo una pick-up… aunque, a decir verdad, solo la hemos desmontado una vez. También hay que reconocer que su altura y su peso nos han puesto en algún apuro o, más bien, nos han limitado un poco.
Lo que más valoramos:
- La cama sobre la cabina del conductor, que deja libre el resto del espacio y nos ahorra montarla y desmontarla cada día.
- Todo a bordo: un depósito de 80 litros de agua, cocina… ¡y hasta ducha! Todo lo necesario para parar donde nos guste, no donde nos dejen.
Eso sí, el agua es limitada y hay que usarla con mucha conciencia. Y eso hace el viaje aún más interesante, porque te enseña a valorar de otra manera lo que en nuestro día a día damos por sentado.
La mejor acampada suele estar al final de una pista que nadie ha pisado en días.
Lo que viene
En este blog contaremos nuestras rutas, los sitios donde hemos dormido, la gente que nos ha invitado a un té o a pan recién hecho y todo lo que hemos aprendido (a menudo, a base de dificultades) sobre viajar así.

